NASA/USGS

Se habla mucho acerca de que el año 2020 ha sido terrible. Personalmente, y adelanto mis disculpas si sueno egoísta, pero hasta hace unas horas, creía haber tenido peores. Entre la crisis de refugiados, feminicidios, protestas contra el racismo y las injusticias de los distintos sistemas sociales alrededor del planeta, los gigantescos incendios y la pandemia que alteró la cotidianeidad de todos, aislándonos, pareciera que los golpes del año no paran. Home run. K.O. Pinche veinte veinte se voló la barda.

Hace unas cuantas noches seguí con vaguedad las actualizaciones sobre las elecciones estadounidenses a través de la Toto app…


Mi sombra se alarga frente a mí. Estoy a contraluz. Viro y encaro al sol. Esta estrella me revitaliza, me da fuerzas para seguir e ir más lejos. Mi batería es vitamina D. Puedo ver la cicatriz de mi paso extenderse sobre la llanura ondulante y cobriza. Dos líneas rugosas que nunca se cruzarán. Tengo la costumbre de voltear y observar lo que he recorrido. Volteo también para comprobar lo que ya sé. Mi peregrinaje carente de encuentros, las fotografías sin protagonistas visibles y el silencio deberían bastar, pero continúo volteando.

Estoy sola en Marte.

Regreso la vista al frente…


Vi mi reflejo sobre las baldosas grises. ¿Y si esta imagen es la última que viene a mi cabeza antes de morir? Debo de embellecerla. Las baldosas opacas de tu casa.

No recuerdo que esperaba. Sé que veía el suelo, pretendiendo concentración, para esconder la mirada. Creía que si me esforzaba bastante, mi rededor entendería que iba tras los rostros que formaban las líneas de las baldosas. Historias distintas a la mía, repleta de arrepentimientos.

Mira aquí, hay una mujer sobre el piso de una cocina durante el atardecer, recargada sobre el refrigerador. Frente a ella hay un hombre sentado…


De pie, contemplando el caramelo espolvoreado que decoraba sus pómulos y con su invitación suspendida entre los dos, aguardando respuesta, it hit me. Tuve dolor de mejillas. Había pasado tanto tiempo ensimismada, que había olvidado por completo cómo se sentía.

Así que tomé el vuelo de mi vestido para evitar pisarlo y comencé a correr. Me dije que no me detendría bajo ningún motivo, aunque sintiera las rodillas blandas y las piernas pesadas, aunque me faltara el aliento y el aire quemara mi garganta, aunque debiera de revisar la calle para cruzar. Los ey, espera, qué pasa, se ahogaron bajo…


Para Alba

El auto libró el cruce casi con desparpajo. Pensé: esto no puede mejorar, no señor, no se pone mejor. Alrededor, las luces de la ciudad pintaban la neblina. Nos consideré piratas navegando sobre leche papaya. Repasar el número de latas de cerveza amarga que transitaron por mis manos horas antes, carecía de importancia. Importaba este único hecho: de pirata a víctima de brujería, el brebaje aquel había despertado en mi interior una burbujeante felicidad. En mi sangre ya no corría alcohol, corría confeti. Cerré los ojos. Había risa en mi pecho, complacencia en mi espina. Pude haber bajado…


Hay ciertas cosas que una nunca dice. Los motivos, casi por regla general, pueden clasificarse como a)exhibes a alguien o b)te exhibes. Para no divagar en torno a las posibilidades de la exhibición, creo que me basta decir que la exhibición es signo de vulnerabilidad, o de debilidad, en cualquier caso. Pienso en los vetustos pedazos de civilizaciones que colocan detrás de cristales en los museos, en los cuadros de naturaleza muerta colgando de paredes con una raya sentenciosa pidiendo que te mantengas alejado, sin nada que hacer salvo permanecer ante el ojo que juzga y parte.

Entonces, hay ciertas…


I was thinking of a son.
The womb is not a clock
nor a bell tolling,
[…]

Mi padre solía ir a comprar cervezas a la tienda de abarrotes que atendía una de sus hermanas, a un par de cuadras de la casa en que vivíamos antes. A mí me gustaba acompañarlo porque sabía que me compraría dulces o galletas. Hoy la tienda ya no existe. Hoy, sé que las largas visitas no eran motivadas solamente por las cervezas. Había detrás una sombría historia regentada por problemas vedados a mi conocimiento. En ese tiempo, ajena a lo que realmente ocurría…


Disclaimer: este es un post apasionado y furioso so don’t @ me

Inicialmente, deseaba que mi texto fuera una unuseful guide to tribal bellydance. Sin embargo, en el proceso caí en cuenta de que mi penoso intento de ATS® for dummies era en realidad un arrebato por ordenar mis emociones y pensamientos en torno a algo mucho mayor. O sea: mi tribal talk era tan solo la orilla del rompecabezas.

I.

Paloma Prieto, directora de Tribal Alabardas, de Aguascalientes, explica en un vídeo para Estudio 519, que el ATS® se basa en tres hechos primordiales: trabajo en equipo, la comunicación…


Crucé el puente que conduce al parque y tuve reminiscencias. Me había sentido así antes. Recuerdo ahora ciertos gráficos que vi por ahí, en Internet. Se mostraba la figura humana, iluminada en distintas partes por trazos redondos. El pie explicaba que se había pedido a las personas que encerraran el sitio del cuerpo, que de acuerdo con ellos, era donde sentían determinada emoción. El enojo en el estómago, lo recuerdo bien. Sí, pensé. Es como si fueras volcán a punto de hacer erupción. Fuego contenido. Tengo otras imágenes grabadas de los gráficos, pero no consigo precisar que emoción presentaban. Trato…

Arely Valdés

Huevito con confeti

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